La Cía Milagros fue creada en 2010 por Sonia Astacio y Carolina Montoya.

La compañía surge de la necesidad de hacer teatro a toda costa, ya sea en la calle, plazas, terrazas, halles, teatros o comedores de festivales. Su principal objetivo es captar al espectador mediante la provocación y la participación directa del mismo, con una exposición de ideas sin extravagancias, sin artificios y lujos. Trabajan para todo tipo de público, ¡especialmente para el pueblo!

En primer lugar crean sus dos espectáculos de calle, “El kit transforma-emociones” y “El show de la cabra”, experimentando e improvisando directamente con el público en la calle.

En marzo de 2011 estrenan su primer espectáculo de sala “No se llama Copla”. Sus personajes, Amparito y Gertrudis son  el resultado   de  esta experimentación e improvisación previa, alimentada por la experiencia recogida precisamente del público de la calle. No se llama Copla, ha sido un éxito rotundo de público y crítica. Ha sido representado por todo el territorio nacional.

Un año después, en Marzo de 2012, nos sorprenden con su nuevo montaje “Sexapil”, comedia musical de la mano de los personajes: Victoria Mayo y Verónica Porqué. Con este espectáculo, la compañía se consolida en el panorama escénico andaluz. Sexapil es un cambio en estilo y forma, demostrando una vez más la creación de un lenguaje propio.
En 2013 montan “Dónde Acabaret??” espectáculo de variedades con el que hacen gira Latinoamericana por Argentina y Uruguay.
En 2015 estrenan “Un Príncipe para Leonor”, parodia a un reality show con Paula Bragas como presentadora y Leonor como concursante. Este espectáculo en un principio iba a ser sólo de calle, pero fue creciendo sólo y solicitado para ser representado en salas y Teatros.  Actualmente siguen girando y es uno de los espectáculos más representados de la compañía, se representa tanto en espacios de calle, cómo de sala.
En 2017 la compañía se embarca en una comedia musical de gran formato “Aerolíneas Ibéricas”. Fiel al estilo y el lenguaje de La Cía Milagros: provocación, frescura, números musicales, participación del espectador, crítica y personajes grotescos visten esta comedia con la que se afianzan en el maravilloso mundo del bufón.